Posiblemente el topónimo de esta cavidad esté relacionado con "el rodejador del Pou de la Riba", que ya aparece documentado en las visuras de 1597 y 1658, situado justo en este punto. Evidentemente se trata de una cavidad de uso ganadero, vinculada al "Cordel de la Andreva" que discurre por esta zona del barranco y documentada a partir del siglo XVI. A pesar de tratarse de una cavidad utilizada desde antaño como refugio de pastores y ganado, no se ha localizado ningún resto de pared o construcción de piedra en seco, tan sólo puntos ennegrecidos fruto de las hogueras realizadas bajo su visera. Es posible que la ausencia de construcciones de piedra en seco sea debido a que alguna tromba de agua las haya destrozado y sus escasos vestigios se encuentren actualmente ocultos bajo la densa maleza que cubre por completo esta zona y dificulta completamente el acceso a todos los puntos de la cavidad (enero/2026). Genéticamente se trata de una cavidad fruto de la erosión de las aguas del barranco y otras aguas de arroyada superiores, sobre el conglomerado blando de la zona, formando un recinto semicerrado con pequeñas viseras en sus laterales. |